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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un estudio relacionan la psoriasis con daños en el corazón y mayor probabilidad de infarto.

Octubre 2006.

La psoriasis puede aumentar el riesgo de sufrir un ataque al corazón, según un nuevo estudio. Este riesgo es más alto si el paciente es menor de 50 años y tiene psoriasis grave. Los investigadores creen que el enlace entre las dos dolencias puede ser la inflamación, un proceso presente tanto en las enfermedades cardiovasculares como en la psoriasis.

Hasta ahora, otros estudios habían demostrado una relación entre la psoriasis y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, pero éstos no habían tenido en cuenta factores de riesgo como la obesidad y el tabaquismo.

"Este trabajo es muy valioso ya que señala por primera vez la psoriasis como factor de riesgo independiente de infarto", apunta Liz Horns, directora de investigación de la National Psoriasis Foundation con sede en Portland (Oregón).

Esto es importante si se tiene en cuenta que además los enfermos de psoriasis son más propensos a fumar y a tener sobrepeso, hipertensión y diabetes.

La psoriasis es una enfermedad crónica y no contagiosa de la piel que suele afectar a entre el 2% y el 3% de la población adulta, según datos de dicha institución estadounidense.

Aunque no se conoce todavía su causa exacta, se cree que se produce debido a una serie de disfunciones del sistema inmunológico que hacen que el cuerpo produzca muchas más células de la piel de las que son necesarias.

Normalmente las células de la piel se renuevan aproximadamente cada 28 días, pero que en los pacientes de psoriasis esta renovación se lleva a cabo cada tres o cuatro días. Por ello, la enfermedad se manifiesta con signos de enrojecimiento, decamación y placas en la piel.

El estudio, que se publicó el pasado 11 de octubre de 2006, en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), se llevó a cabo sobre una muestra de casi 130.000 pacientes británicos con un psoriasis moderada, casi 4.000 con una forma más grave de la dolencia y un grupo de control de unas 600.000 personas libres de la enfermedad, todos ellos entre 20 y 90 años. El seguimiento duró cinco años.

Los investigadores, encabezados por Joel Gelfand, profesor de dermatología de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, observaron que las personas con psoriasis grave presentaban una incidencia de ataques al corazón de cinco casos sobre 1.000 y las que padecían psoriasis moderada, de cuatro sobre 1.000. El grupo de control de pacientes sin psoriasis presentó una incidencia de 3,6 casos.

Sorprendentemente, la edad fue un factor clave. Por ejemplo, un paciente de 30 años que tenía una psoriasis moderada y recibía tratamiento presentó un 29% más de riesgo de sufrir un infarto, mientras que un paciente de la misma edad y con psoriasis grave presentaba este riesgo multiplicado por tres. Sin embargo, una persona de 60 años también con psoriasis grave sólo tenía un aumento del riesgo del 36%. Los expertos creen que la psoriasis en enfermos menores de 50 años es más probable que tenga un origen genético y presente procesos inflamatorios más fuertes.

A pesar de la evidencia de los resultados, ni Horns ni Gelfand quieren que los enfermos de psoriasis se alarmen. "No queremos que se asusten ya que el riesgo real sigue siendo bajo", afirma Horns, "pero es algo que deben tener en cuenta a la hora de evaluar las complicaciones que pueden sufrir". "Los pacientes deberían hablar del riesgo cardiovascular con sus médicos para saber qué pueden hacer para reducirlo", añade la investigadora.

"Estos resultados son muy novedosos y ahora lo que tenemos que hacer es realizar nuevas investigaciones para confirmarlos y determinar cuáles son las implicaciones terapéuticas que se pueden derivar", matiza Gelfand. Hasta que eso ocurra, el científico recomienda a los enfermos de psoriasis que actúen preventivamente sobre aquellos riesgos cardiovasculares que son modificables: dejar de fumar, reducir el nivel de estrés, evitar el sobrepeso y controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol.

Artículo extraido de: http://www.elpais.com/articulo/salud/inflamacion/psoriasis/dana/corazon/eleva/probabilidad/infarto/elpepusocsal/20061017elpepisal_4/Tes

lunes, 12 de septiembre de 2011

Identifican un gen (PSORS1) que predispone a la psoriasis.

Marzo 2006.

Localizado entre los gens que controlan la respuesta del sistema inmunológico, el descubrimiento puede llevar a encontrar tratamientos para combatir la psoriasis que son más seguros y efectivos.

ANN ARBOR, Michigan—Científicos en la Universidad de Michigan, U de M, encontraron una variación genética común en un gen del sistema inmunológico que hace mucho más probable el desarrollo de la soriasis— una enfermedad inflamatoria a la piel que puede desfigurar al afectado.

El gen, que recibió el nombre de PSORS1, debido a la predisposición a la psoriasis 1, es el primer determinante genético de psoriasis que ha sido identificado definitivamente en un estudio clínico de grandes dimensiones. Su descubrimiento, podría llevar a nuevos tratamientos más efectivos para combatir la enfermedad, sin los riesgos y efectos secundarios de terapias actuales.

El papel del gen en las causas de la psoriasis fue demostrado en un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan en el que participaron 2,723 personas de 678 familias en las que a lo menos un miembro tenía la enfermedad.

Los resultados del estudio de la U de M—el análisis más completo sobre el gen de la psoriasis hasta la fecha—será publicado en la edición de Mayo 2006 del American Journal of Human Genetics.

La psoriasis es una enfermedad que afecta a un 2 por ciento de la población estadounidense. Las personas que padecen psoriasis desarrollan manchas gruesas, blancas y escamosas en la piel y su cuero cabelludo. La enfermedad puede llegar a desfigurar y tiene efectos negativos en la calidad de vida. Alrededor de un 25 por ciento de las personas que padecen de psoriasis desarrollan finalmente artritis psoriásica, una condición que puede ser severa.

Psoriasis es una enfermedad multifactorial, distinta a otras causadas por la mutación sólo en un gen. Esto quiere decir que las personas afectadas deben heredar varios gens relacionados con la enfermedad, además de estar expuestos a uno o más precursores medioambientales, para llegar a desarrollarla.

"Por cada persona con psoriasis que tiene el gen PSORS1, hay otras 10 personas con el gen que no contraen psoriasis" dice el director del estudio James T. Elder, profesor de dermatología y de oncología radiológica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan y en el Sistema de Salud de Asuntos para Veteranos de la ciudad de Ann Arbor.

"Es como si usted deslizara un carro de compras a través del pasillo de un supermercado y fuera colocando gens en el carro" añade Elder. "En los mostradores, hay distintas marcas para cada gen, y uno de ellos es malo para usted. Si usted elige suficientes gens malos, entonces se enferma"
"Pero incluso si usted adquiere todos los gens malos, aún necesita un precursor del medio ambiente para contraer la enfermedad", explica Elder. "En la psoriasis, el estreptococo es un precursor inicial muy común. Activa el sistema inmunológico para atacar la bacteria. Pero una vez que la infección de estreptococos ha sido eliminada, el sistema inmunológico comienza a atacar a las células cutáneas del propio afectado", añade.
"La mitad de las veces, la psoriasis inducida por estreptococos es eliminada y no vuelve más. Pero para el otro 50 por ciento de la gente joven que la contrae, la psoriasis progresa para convertirse en una enfermedad crónica que dura toda la vida" advierte Elder.

El Gene PSORS1 es uno entre 20 variedades distintas (los científicos la llaman alelos) de un gen que se llama HLA—C. "En términos de la analogía con el supermercado, imagínese que el PSORS1 es una de las 20 marcas del HLA—C disponible en los mostradores,", dice Elder.

Ubicado en el Cromosoma humano 6, el gen HLA—C es uno de varios gens en el complejo de histocompatibilidad (MHC) que regula la manera en que el sistema inmunológico combate la infección. Los gens MHC llevan el ADN—con instrucciones para las proteínas cuyo trabajo es distinguir entre lo que pertenece al organismo y lo que no.

"Hay una gran variedad de variación genética en el MHC, porque está en las primeras filas enfrentando a los patógenos y cáncer", explica Elder. "Es un área en que es positivo ser diferente. Si todos fueran iguales, seríamos como maíz híbrido. Podría venir una plaga y exterminarnos a todos".

Científicos han buscado a los gens relacionados con la psoriasis durante 30 años, pero hasta ahora los estudios habían sido no concluyentes, según Rajan P. Nair, Ph.D., el primer autor del estudio y profesor adjunto de investigación en dermatología.

"Investigadores han identificado a 19 áreas en cromosomas, que podrían estar genéticamente relacionadas con la psoriasis", dice Nair. "Numerosos estudios han confirmado una relación fuerte con MHC, pero ninguno había podido determinar cuál gen en el MHC estaba relacionado con la psoriasis".

En un estudio anterior, Nair y sus colegas de la Universidad de Michigan limitaron la búsqueda del gen PSORS1 a 300,000 segmentos del cromosoma 6, que incluía el HLA—C y a lo menos otros 10 gens.

Para determinar cual de los gens estaba relacionado con la psoriasis, utilizaron una técnica llamada mapeo de haplotipos. Los Haplotipos son grupos o racimos de alelos, que en genral, se heredan juntos, porque están ubicados en el mismo cromosoma muy cerca el uno del otro. Esto quiere decir que pequeñas variaciones en el ADN que se originaron en un antecesor distante, son a menudo trasmitidas de manera intacta de genración en genración. Si un haplotipo contiene cambios genéticos que predisponen más a la enfermedad, los científicos pueden encontrarlo comparando secuencias de ADN en los haplotipos de personas con la enfermedad con los de personas que no la padecen.

Investigadores de la U de M realizaron primero la secuencia y compararon el ADN en 300,000 segmentos de 10 cromosomas MHC de cinco personas que participaban en el estudio. Un análisis detallado de estas 10 secuencias de ADN reveló diferencias que estaban presentes solo en los cromosomas de psoriasis, pero nunca en cromosomas normales. Análisis posteriores limitaron la búsqueda a un solo gen, el HLA—C, y un alelo específico que provoca la enfermedad, el HLA—Cw6.

Los medicamentos utilizados para tratar la psoriasis son también utilizados para tratar otras enfermedades auto inmunes, como el lupus y la artritis reumatoide. Estos medicamentos apagan el sistema inmunológico, que deja al organismo vulnerable a contraer infecciones. Ahora que los científicos de la U de M han identificado el HLA—Cw6 como el gen PSORS1, Elder dice que los pueden concentrarse en buscar las maneras de bloquear su habilidad de atarse a antígenos en la superficie de la célula, lo que puede llevar a tratamientos más seguros para tratar la psoriasis.

"Lo que todos estamos buscando es tratar de encontrar cuales son las ramas del sistema inmunológico responsables de precursar la psoriasis, para no tener que apagar a todo el sistema inmune– y hacerlo sólo en las partes que son importantes" dice Elder.

Mientras Elder cree que el PSORS1 es el gen principal relacionado en la predisposición a la psoriasis, el advierte que no es el único y que es necesaria investigación adicional para encontrar a los otros gens relacionados en esta enfermedad compleja y misteriosa.

"El acceso a un grupo grande y diverso de sujetos de estudio es crucial para el éxito de este tipo de investigación clínica", dice Elder. "Estamos agradecidos a las 5,000 personas que han participado en el estudio sobre psoriasis hasta ahora. Ha sido un esfuerzo colaborativo en el que han participado científicos y pacientes de departamentos de dermatología de muchas instituciones— incluidas la U de M, la Universidad de Kiel en Alemania, el Hospital Henry Ford en Detroit y el Sistema de Salud de la Oficina de Asuntos de veteranos en Ann Arbor."

El estudio fue financiado por el National Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Músculo esqueléticas y de la Piel, la Fundación Dudley y Dawn Holmes, La Fundación Nacional de Psoriasis y el Centro Nacional para Recursos de Investigación—
Otros colaboradores en el estudio de la U de M incluyen a Philip E. Stuart, investigador asociado; Ioana Nistor, Ravi Hiremagalore, y Nicholas Chia.; Goncalo R. Abecasis, D. Phil., profesor asociado de bioestadísticas y John J. Voorhees, Profesor de dermatología .

Referencia American Journal of Human Genetics, May 2006 (en prensa).

NOTA: El estudio ha sido publicado electrónicamente en la edición pre impresión de la revista en el sitio de Internet del American Journal of Human Genetics www.journals.uchicago.edu/AJHG/journal/preprints.epl.
El sitio es asequible sólo a suscriptores de la revista. Si no tiene una suscripción contacte a Sally Pobojewski para recibir una copia del estudio.

Descubren un disparador molecular (FAS) para la psoriasis.

Enero 2006.


Una molécula inmune que normalmente ayuda al “suicidio” celular, puede ser un disparador importante en el desarrollo de la enfermedad dermatológica frecuente conocida como psoriasis, según científicos del Instituto de Tecnología- Tejnión de Israel.y la Universidad Estatal de Nueva York, Stony Brook.
Una molécula inmune que normalmente ayuda al “suicidio” celular, puede ser un disparador importante en el desarrollo de la enfermedad dermatológica frecuente conocida como psoriasis, según científicos del Instituto de Tecnología- Tejnión de Israel.y la Universidad Estatal de Nueva York, Stony Brook.
Según la Fundación Nacional para la Psoriasis de los Estados Unidos, entre el uno y el tres por ciento de la población mundial sufre de psoriasis. Alrededor del treinta por ciento de los pacientes con psoriasis son casos graves en los que la piel afectada cubre más del tres por ciento de su cuerpo. En algunas personas, la enfermedad está asociada con una forma de artritis.

La culpable, una molécula llamada Fas, actúa como intermediario entre las células inmunes activadas y un puñado de hormonas inflamatorias involucradas en explosiones de psoriasis, dicen el Dr. Amos Gilhar y sus colegas investigadores del Tejnión. El estudio aparece en la edición de enero del American Journal of Pathology.
La psoriasis es una enfermedad de la piel no contagiosa y de por vida, que aparece usualmente en forma de parches escamosos e inflamados de la piel, aunque puede tomar varias formas diferentes. En pacientes con psoriasis, los glóbulos blancos de la sangre que se encargan del sistema de defensa inmunológico del cuerpo, son sobre exigidos y desencadenan otras respuestas inmunológicas que acumulan células de la piel en una cantidad anormal.

Los tratamientos actuales para la psoriasis, tales como la droga Enbrel, se centran en estas hormonas inflamatorias, pero los investigadores pudieron detener el desarrollo de la psoriasis en ratones mucho antes que estas hormonas entraran en juego inyectando un anticuerpo Fas-bloqueante.

“El descubrimiento de anticuerpos para la Fas puede prevenir la psoriasis muestra además la complejidad de la enfermedad y sus numerosos recorridos moleculares”, dice Gilhar.

La Doctora Alice Gottlieb, jefa del Centro de Investigación Clínica de la Escuela de Medicina Robert Wood Johnson, de Nueva Jersey, concuerda. “Esta investigación demuestra que la activación del recorrido de la Fas es importante para comenzar a hacer rodar la pelota en la psoriasis”, comenta Gottlieb (quien no estuvo involucrada en este estudio). “Estos hallazgos podrían tener implicaciones para otras enfermedades inmunológicas tales como la artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn”.

Los investigadores sospecharon que la molécula Fas estaba en el medio de este proceso ya que se encuentra en altos niveles en pieles psoriásicas y lleva a una doble vida intrigante. La mayoría del tiempo, la Fas guía el proceso normal del suicidio celular llamado apoptosis. Pero en las células donde la apoptosis está bloqueada por otras moléculas, como en las célulad de la psoriasis, Fas cambia de rol y en cambio impulsa la producción de hormonas comunes inflamatorias.

Para entender exactamente el lugar en que se ubica la Fas en el desarrollo de la psoriasis, Gilhar y sus colegas injertaron en ratones trozos de piel limpia no involucrada de pacientes humanos con psoriasis. Inyectaron a los ratones glóbulos blancos conteniendo la molécula de Fas en sus superficies para provocar la formación de lesiones de psoriasis en la piel.

Bloqueando la acción de la Fas con un anticuerpo especial, los investigadores pudieron demostrar que en realidad la Fas es un intermediario clave en la formación de la psoriasis. Sin la Fas, el matador natural de las células era incapaz de desencadenar la producción de hormonas inflamatorias que producen el engrosamiento característico de la piel y otros signos de psoriasis.

Existe alguna evidencia de que la Fas está involucrada en otras enfermedades de la piel tales como el eczema, de modo que futuros tratamientos que apuntan al recorrido de la Fas podrían demostrar ser útiles para una variedad de enfermedades, sugiere el Dr. Richard Cáliz, colaborador de Gilhar de la Universidad Estatal de Nueva York Stony Brook. Sin embargo, los investigadores necesitan desarrollar un anticuerpo humano para la Fas antes de que la técnica pueda ser probada en personas.

“El presente estudio es uno de los muchos y maravillosos trabajos que han surgido de esta tan productiva colaboración a través de tantas millas entre el Dr. Gilhar y el Dr. Cáliz”, dice Gottlieb.

Fuente: Israel21c.com